Un día más, había quedado con Albert. Parecía que la vida me había brindado otra oportunidad con el amor y no lo quería rechazar bajo ninguna circunstancia.
-¿Quedamos donde siempre?
-Estupendo. Allí a las 18h.
-Intentaré estar puntual.
-Más te vale -Y me salió una risa tímida. -Ciao.
-Hasta luego.
Me hacía gracia verle discutir con él mismo porque odiaba llegar tarde y más si dejaba más tiempo del necesario sola a una chica.
-Que aunque me veas algo indefensa, me se defender, ¿eh? Que una patada en los huevos a tiempo lo se hacer, y muy bien.
-Ya...pero prefiero llegar antes de que te hagas tu daño -Me lo decía con voz burlona. Sabía perfectamente que tenia muy mal carácter, pero alomejor a la hora de una pelea, no sabría reaccionar, y lo temía.
Tenía eses miedo él porque, antes de ser "algo" refiriéndome a relación, era ante todo su mejor amiga. No se...sentía la obligación de defenderme porque me veía débil.
De repente, vi como alguien le sonreía desde el otro lado de la carretera. No se por que, pero me dio la sensación de que era un familiar suyo. En efecto, era su hermano Germán. Cruzó la carretera y vino derechito a nosotros.
-Que hay Al -Así es como le llamaba Germán a Albert.
-Hola Germán. Te presento a Kia -Me señaló y me sonrieron los dos.
-Hola. Encantada.
-Un gusto Kia.
Esa imagen no me la borraría nunca. Me encantaba como daba su "visto bueno" alguien de su familia ¿y quién mejor que su hermano?
-Bueno, nos vamos.
-¿Te esperamos para cenar o cenas fuera?
-¿Cenamos fuera? -Me miró con cara de complicidad.
-Vale, pero... -Antes de poderle decir que no tenía dinero, se me adelantó antes.
-Si, cenamos fuera.
-Vale. Pasároslo bien.
-¡Gracias! -Dijimos los dos y nos fuimos directos al bus.
Tenía una gran manía y era que junto cuando iba a decir las palabras "no tengo dinero" o "no me gusta que me inviten" me cortaba y me convencía, pero nunca íbamos a sitios caros, si no a económicos, además él tenía una gran ventaja sobre mi; no le podía salir cara porque apenas cenaba.
Estuvimos toda la noche de risas y dando largos paseos por el centro. La verdad que entre nosotros no había cambiado nada, solo el hecho de "estar" como estábamos. Nunca me podría haber esperado esto, pero llegó y la verdad que estaba consiguiendo que olvidara a Joaquín. Mi teoría era esta: "Algún" chico tendría que "ayudarme" a sacar el clavo (Joaquín) que tenía clavado en un trozo de madera (corazón) y sustituirlo por un nuevo clavo, no oxidado y mejor (Albert). Poco a poco lo conseguía.
-Te veo estupenda Kia...estas diferente. Algo mejor ¿no?
-La verdad es que si. Mi abuelo se está recuperando poco a poco, pero ahí está, y Joaquín se va alejando poco a poco. Gracias.
-¿Por qué?
-Porque has estado todo este tiempo al lado mio, y aun estando como estamos, no has cambiado nada conmigo y somo como siempre, tan payasos y naturales y es lo que más me gusta de ti. Tratas a las chicas como se las debe tratar y si tienes que decir algo, lo dices, y si te importa de la manera que se lo puede tomar la otra persona y lo intentas suavizar. Eres genial.
-Hombre, muchas gracias. Me vas a ruborizar al final.
Acabamos riéndonos. Nos metimos a cenar a un restaurante de comida rápida bastante conocido por esa zona. Estuvimos bastante tiempo. Necesitaba estar a solas con una persona que, ademas de que me gustara lo bastante para estar así con él, pudiera hablar sin tabús. Era como una especie de "yo" pero en chico y eso era perfecto.
Nos dispusimos para ir al metro, ya que al día siguiente trabajábamos y teníamos clase. Era el mejor Domingo que había pasado en tiempo, desde que estuve con Joaquín.
Al día siguiente estuve con las chicas, que hacía bastante que no hacíamos una quedada "solo chicas" para contarnos nuestras cosas.
-Se te ve radiante Kia. Esta es la Kia que quería ver -Me dijo Nikki muy contenta y sorprendida. Hace un mes aproximadamente, era una Kia totalmente diferente: Triste, deprimida, sin ganas de nada y negativa 100%, y ahora era lo contrario: Feliz, llena de luz y muy positiva.
-Gracias Nikki. Lo necesitaba. Es que, ¿Os podéis creer que con solo ver una llamada perdida en mi móvil, me hace totalmente feliz? Me saca una sonrisa de oreja a oreja.
-Albert es todo amor. No hay muchos chicos como él y te lo digo por experiencia propia.
-Muy aguda Phoebe, como has estado con él... -Dijo Loise muy sarcástica.
-Pues por eso lo se de mejor mano.
Y nos reímos las cuatro. Como echaba de menos eso, el estar con ellas y podernos reír las cuatro, no solo tres y la otra con una medio risa. Esa era yo, pero ahora era la nueva Kia.
Pasaron 2 semanas desde que comencé con Albert. Ese día quedamos para ver los carnavales y estábamos geniales. Luego, más tarde, quedé con Phoebe.
-¿Qué tal enamorada?
-¡Genial! Espero que esto no se acabe. Es perfecto para mi y...no se...pero creo que le quiero.
Me miró Phoebe con cara de asombrada, pero al mismo tiempo de feliz.
-Te lo mereces por todo lo que has sufrido durante estos meses. Una persona como tu no se merecía estar tan sumamente jodida y esta es tu recompensa.
-Si...la verdad es que si. No se si decírselo o esperar que pase más tiempo, a ver si él hace como una especie de señal para que me de cuenta de que es recíproco.
-Espérate.
-Si, mejor.
Apareció en ese momento Joaquín. Era con la persona que menos quería ver en esos momentos. Todavía me estaba acordado de su palabra favorita, "Puta", y eso hacía que se me hiciera un hueco en el pecho que tardaría mucho tiempo en reconstruirse.
Se acercó donde estábamos nosotras, le dio dos besos a Phoebe y a mi me entendió los brazos en cruz. Con la mano derecha me indicaba que me fuera hacia el para que yo le pudiera devolver el abrazo.
-Lo siente de veras. Me pase muchísimo diciéndote...eso -Hasta a él le molestaba decir esa palabra que a mi me había creado un hueco en el pecho. Todo esto me lo dijo al oído sin que nadie lo escuchara y eso me produjo un escalofrío en la espina dorsal. Escucharle tan cerca de mi, hacía que nacieran algo de mariposas en mi estómago, pero al pensar en Albert, desaparecían por completo. Era el antídoto que tenía para desengancharme de él. Joaquín era como una droga para mi y Albert lo que hacía era inyectarme Metadona para calmarme y estar mucho mejor sin él.
-Gracias por disculparte conmigo. Lo necesitaba. Pero esto no cambia nada.
-Lo se. La cagué diciéndote eso y me arrepiento muchísimo. ¿Podrás perdonarme algún día?
-Puede. Ahora te perdono, pero no olvido.
-Entiendo -Se separó de mi poco a poco hasta donde estaba Phoebe con cara algo mustia.
Me despedí de ambos dos y me fui. De camino al bus, llamé a Loise para contárselo. Le dije exactamente lo mismo que a Phoebe y, debe ser que se pusieron de acuerdo porque me contestó lo mismo.
Al día siguiente me levanté con un mal presentimiento que no me dejaba ni comer y tener un día bastante normal.
Por la noche, me puse a hablar con él por Internet.
-¡Hola guapo! ¿Qué tan hoy todo?
-Bien Kia. Oyes...¿me puedes llamar?
-Si...¿Por? ¿Qué te pasa? -Le noté bastante raro y distante conmigo
-Esto...tenemos que hablar.
¡¡NO!! Otra vez no...esas 3 palabras ya las había escuchado y se como terminan, en algo fatal. ¿Ya se había acabado tan rápido? ¿Que había hecho yo mal? Otra vez no...
-Espera que ahora te llamo -Se me notó bastante seria.
Busqué el móvil con un pulso...vamos, para robar panderetas. Marqué su número muy nerviosa. Dio la señal.
-Hola Kia -Ahora le notaba seguro de lo que me iba a decir. Una de las muchas cosas buenas de Albert, que cuando lo había recapacitado muchas veces y haberlo dicho en alto para ver que no sonaba mal y borde, se decidía a hablar.
-Hola Albert -Yo estaba más nerviosa que otras veces.
-Oyes, tengo que hablar contigo de una cosa.
-Vale, dime -Me temblaba la voz. Estaba a punto de llorar porque ya sabía que había llegado el final y como un libro...todo tiene su fin, pero no el deseado por mi.
-Eres una chica de las que ya no quedan casi, y odio con todas mis fuerzas no sentir ni la mitad de lo que sientes tú por mi.
-Si -Empece a emocionarme. Se acabó.
-Y es que no quiero alargar más una cosa que no se si va directo a una relación duradera, bajo mi punto de vista. Te quiero un montón, pero como mi mejor amiga.
No pude más. Le colgué. Era lógico que le colgara. Estaba rompiendo conmigo...¡¡POR TELÉFONO!!
Llamé a Phoebe para contárselo todo. No me lo cogió. No sabía donde meterme...estaba otra vez en otro túnel sin ver luz al final de él. El clavo de Albert se había clavado con tanta fuerza, que me dolía solamente imaginarme que ya no le volvería a besar. Me dio una punzada al corazón.
Conseguí hablar con Loise.
-¡Me ha dejado!
-Lo se...
-¿Lo sabes? ¿Cómo?
-Antes de hablar contigo, habló conmigo para ver como te lo podía decir sin romperte el corazón...Lo siento Kia.
-¿Está conectado?
-Si
-Pídele perdón por haberle colgado, pero me tiene que entender ahora él a mi. Estoy fatal.
-Espera... -Mientras se lo decía, no paraba de llorar y me venía flashes a la memoria de él y yo de risas y tan bien juntos... -Lo entiende perfectamente y me ha dicho que no ha hecho falta ni que le pidieras perdón. Podrá ser todo lo que tú quieras, pero es muy comprensivo.
-¿Qué me vas a contar a mi que no sepa? Lo se casi todo de él...y le he perdido...
-Bueno, tranquilízate ¿estamos? que mañana tienes un examen muy importante y por esto no lo puedes tirar todo a la borda.
-Si, tienes razón. Voy a intentar dormir algo. Mañana te cuento. Por cierto, ¿has hablado con Phoebe o con Nikki?
-Nikki estaba fuera y Phoebe estaba durmiendo.
-Vale. Déjame que se lo cuente yo a ellas ¿vale?
-Ok. Descansa por favor. Ciao. Te quiero
-Vale. Ciao. Lo mismo
Necesitaba desahogarme más y tenía que contactar con alguien muy cercano a mi. Joaquín.
-Hola Joaquín.
-Ey Kia ¿Te ocurre algo? -Otra cosa no, pero cuando estaba preocupado, se le notaba muchísimo.
-Me...me...a dejado...Albert...ert...
-¿CÓMO?
Me tiré un buen rato hablando con él hasta que me pude tranquilizar. No se...pero me venia genial hablar con Joaquín. Nos entendíamos a la perfección, y eso es lo que también echaba de menos.
-Tranquila Kia. Me da muchísima rabia no poder estar ahí contigo. Sabes que me vas a tener siempre. Te quiero.
¿Por qué narices tuvo que decir eso? Ahora no...por favor...que estaba demasiado débil como para subirle el tono de voz.
Así estuvimos horas y horas hasta que me tranquilicé y pude dormir algo. Sabía que estaba siempre ahí, y que me quería. Me sentía bien, y esa noche, soñé con Joaquín como antes.
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