martes, 30 de agosto de 2011

Capítulo XXI. Por ahora.


Me gustaría contar que ahora, sería una chica feliz por completo, pero estaría engañándome a mi misma.
No soy feliz del todo. No te go a ninguno de los dos, y me molesta ya no por el simple hecho de no estar comigo, si no porque juraron y perjuraron que no cambiarían nada, seguiríamos en contacto y no me dejarían sola y, como veo, los juramentos son solamente gilipolleces que se dicen para quedar bien.
Ellos no se dan cuenta de nada porque solo se importan "ellos mismos". Joaquín me dijo: "-No te quiero perder ni alejarme de ti" y Albert dijo, textualmente: "-No te quiero perder bajo ninguna circunstancia. Eres increible y mi mejor amiga. Que te quede claro"...que bien queda decirlo ¿eh?. Puede se que no me quieran perder (algo que, la mayoría de veces, dudo) pero no lo demuestran. Ya se que podrán tener sus cosas, que no lo dudo, pero yo también tengo mis cosas y siempre soy la tonta que les da señales de vida.
Ahora bien, ya no hay marcha atrás. Este será (por ahora) el final de "Y desde el principio", pero espero empezar una nueva etapa. Lo más grande de todo, es que mis chicas siguen siendo mis chicas y nunca las perderé y a mi familia tampoco. Son lo más grande que tengo, junto con amigos nuevos que he hecho y todavía no me han fallado, como Yanis, Lucy, Norma...amigas de clase. También tengo contacto con Rogan , Cole y con Joan.
Espero que pase una larga temporada hasta poner mis ideas en orden y seguir con mi vida, sin ellos.

lunes, 29 de agosto de 2011

Capítulo XX. Ahora se como se siente

Llegó el cumpleaños de Rogan. Nos avisó para que quedáramos con él, Cole y unos amigos para tomarnos algo en un Pub.
Nosotras Phoebe, Loise y yo, llegamos puntuales a las 23:00h pero ellos no. Al final nos llamaron y quedamos en otro lado con ellos. Al principio, Cole y yo estábamos algo tímidos, y eso que llevábamos mandando mensajes para irnos conociendo...pero después de tantos mensajes, la realidad estaba ahí, delante de mis narices. ¿Me gustaba? Aun no podía confirmarlo, pero eso no habría problema, porque todo era quedar y conocerse. 
Phoebe y Loise me empujaban hacia él para ver si hablábamos y Rogan y su amigo hacían lo mismo con Cole. Ese día nos tendríamos que enrollar para que nos dejaran en paz, si yo quería claro.
Me dije a mi misma que el último que me había besado había sido Albert, y necesitaba borrar de mi memoria y de mi boca su dulce sabor, y ahí estaba Cole...¿para que pensarlo? Si se lanzaba (porque yo no me iba a lanzar), no me iba apartar por nada del mundo. Si funciona bien, si no, no sería el idóneo para mi.
Dicho y hecho. Me beso y estuvo bien. Ya se había borrado de mis labios el último beso de Albert y, por un lado, me dio muchísima lástima borrarle de mi por completo, pero por otro lado, lo necesitaba ahora más que nunca. Que pena que no pudiera borrarme también de mi memoria y de mi corazón a estos dos chicos que amaba por encima de todas las cosas de este mundo. No les podía dejar de amar. Eran ya algo que llevaría dentro de mi. Cada uno se había encargado de romperme el corazón y de dejar una punzada en los trozos rotos. Le echaba a ambos de menos. Quería más que nunca que alguno de los dos hubieran aparecido por ese Pub, pero era algo que no ocurriría.
Volví a la realidad. ¡Kia, basta ya! Déjales de una vez. ¿Alguno te quiere? ¡¡NO!! Pues basta ya... Esa era la pelea constante de mi mente y mi corazón. Siempre ganaba la mente, porque el corazón estaba tan dañado, que deseaba con todas sus fuerzas que alguno de ellos recuperara el trozo que cada uno se llevó con su ausencia.
Intenté estar lo más serena posible para que no se me notara mucho mis idas al mundo de las maravillas que tenía constantemente donde, en ese mundo, uno de los dos me hacían feliz pero, nunca llegaba a ver quien de los dos era y eso era lo que más rabia me daba.
Loise se fue antes porque estaba muchísimo más cansada que yo, y eso ya es decir. La acompañamos hasta el bus.
Nos subimos al coche de Cole. Me senté con él he intente parecer una chica normal, aunque de vez en cuando, bajaba la ventanilla del asiento del copiloto y me perdía entre las luces de los coches y las farolas.


-Kia, ¿te ocurre algo? -Me dijo Cole algo preocupado.
-Que va. Estoy bien. Lo único que estoy algo cansada porque hoy he trabajado, pero nada más.


No le iba a contar bajo ninguna circunstancia mis idas de cabeza por el mismo tema. No podía evitarlo. Les quería a ambos. Más de una vez me ha dicho Loise que por cual me decantaría si me dieran a elegir y la dije clara y sinceramente: No te lo puedo decir. Creo que cuando llegara el momento, mi mente y mi corazón se pondría por una vez de acuerdo y decidiría el que sería "mi chico" para siempre.
Nos dejaron a cada una en su casa.


-Bueno Kia, quedamos para otro día ¿No?
-Claro. Hablamos y quedamos ¿ok?
-Vale.


Me besó


-Nos vemos. Descansa princesa.
-Ok. Descansa tu también. Ciao


Esperó hasta que me metiera para dentro del portal y se fue. Era encantador conmigo y todo un caballero. Se que con él no me faltaría nada, pero...no me llenaba...faltaba algo...
Mi madre sabía que estuve hablando con Cole antes de que quedáramos para el cumpleaños de Rogan.


-¿Qué tal se te presentó la noche?
-Pues bien, la verdad -Mientras se lo contaba, me rascaba los ojos con tan mala pata y memoria, que no me acordé la noche anterior de quitarme el maquillaje y ahora lo tenía impregnado en mis dedos.
-Y con Cole ¿no? -Asentí -¿Qué tal?
-Bien. Es encantador conmigo, muy caballero, hay algunas cosas en común pero... -¡¡ERROR!! ¡¡COMPARACIONES CON ALGUNO DE TUS EX (los dos) NO!! Así se rompe toda ilusión que puedas tener con un chico nuevo en tu vida.
-¡Para, para, para! Ni se te ocurra hacer comparaciones con Albert que te la juegas.
-Tienes razón -Paré de hablar, pero ya era demasiando tarde. Había hecho comparaciones de Albert y de Joaquín sin que mi madre se diera cuenta y había caído en la cuenta que Cole no era ninguno de los dos. Un gran error.


Me mando un mensaje Cole para quedar ese día en el parque para vernos solos y conocernos mejor.
No tenía ninguna gana de verle y eso que el pobre chico no me había hecho nada, pero no me salía. Salí de casa tarde, me monté en el bus y me llamó. Dejé en móvil en silencio para no escucharlo y me puse a leer. Cruzaba los dedos para que se hubiera cansado por esperarme tanto tiempo. Llegué al sitio donde nos habíamos citado y ahí estaba él en su coche. Le vi, le miré de arriba a abajo y dentro de mi no se movió nada, en el sentido de que, cuando vi a Joaquín después de tantos años, nacieron dentro de mi estómago mariposas y con Albert también, pero con Cole, nada de nada. Mala señal.
Nos fuimos a dar una vuelta por el parque (que la verdad, al pobre le tuve toda la santa tarde andando, porque no me quería sentar en un banco o en el césped y que él iniciara algún beso que no querría. Ahora sabía como se sentía Albert cuando me dijo que me quería como una de sus mejores amigas. Yo a Cole le podría llegar a querer hasta ese nivel, nada más.
Nos despedimos.


-Bueno, ¿quedamos otro día?
-Te comento, ¿vale? Es que ahora con el tema trabajo y cumpleaños ando algo liada.
-Vale, hablamos. 


Me dio un beso tímido y me metí para el metro.
Había quedado con Nikki, Michelle y Yoss, hermano de Nikki. Se lo comenté todo a ellos.


-¿Y le has llevado al parque y no ha surgido nada por tu parte? -Me dijo mi hermana.
-Nada de nada.
-Uff....mala señal...Si le llevas al parque y no surge nada, mala señal. El parque es el sitio más romántico que hay y siempre acaba surgiendo algo.
-Tu tranquila Kia -Me intentaban consolar Nikki  y Yoss...pero sabía que era una tarea difícil.


Nos fuimos directos al cine a ver una película que estábamos esperando desde hace cerca de 1 año y por nada del mundo ningún tío me lo amargaría.
Esa misma noche recibí un mensaje.


"Me he alegrado mucho al verte, pero me parecía todo muy frío. Creía que iba a ser algo como ir agarrados de la mano, vamos, más tierno que el día de la madre, pero a cambio he recibido una tarde de pasear todo el rato! Espero que volvamos a vernos. Besos"


Me sentí fatal al leer el mensaje. La verdad es que me había portado con él esa tarde fatal, pero cuando una persona sigue queriendo a alguien más que a nada (en este caso a dos personas) se comporta con otros chicos así. 

Capítulo XIX. Desde el principio

Volvía a estar donde antes, desde el principio. Metida en un túnel sin salida y sin luz al final. Otra vez volvía a tener el corazón roto y ya no había forma de pegar los trozos que quedaban de él. Y ahí estaba yo, sentada en la cama, mirando al horizonte sin saber que hacer o que decir.
Mi madre me había visto muy feliz y esta vez si se lo conté, además que a Albert ya le conocía. Todavía me escocía decir su nombre.
Cogí una bocanada de aire y salí de mi habitación.

-Hola mama.
-Hola Kia. Oyes, ¿te encuentras bien?
-Si ¿Por qué? -Mi madre puso cara de pocos amigos. Se me notaba claramente en la cara que no estaba nada bien y, seguramente, me escuchara ayer hablar con Joaquín entre lloros.
-Es que...no se...me pareció escucharte llorar.
-No te preocupes mama, estoy bien.
-Nada, ¿no?
-No -Eso es lo bueno de que nos conozcamos a la perfección. Si la otra persona sabe que está mal y que si pronuncias la palabra "tabú" va a decaer, decimos "nada, ¿no?" y con eso nos entendemos perfectamente.
-Bueno, cuando te encuentres con ganas, me lo cuentas.
-Ok. Ciao.
-Adiós hija.

Lo que odiaba de mi misma que, cuando estaba con alguien, daba el 110% de mi y, claro, llegaba estos casos y la que se daba la hostia del siglo era yo. Así nunca aprendería si vivo las historias de amor con tanta intensidad pero, si no se viven intensamente, no se viven bien...pienso.
Salí del trabajo. Las horas se me hicieron eternas. Creía que no iba a terminar nunca.
Cuando llegué a casa del trabajo, mis padres no habían llegado y mi hermana tampoco y como no tenía ganas de nada, me tumbé en la cama.
Me quedé pensativa mirando al techo. ¿Hay alguna manera de no vivir el amor así como lo vivo yo? ¿Volvería a encontrar a alguien o (porque me vino en ese momento) sería Joaquín mi futuro y Albert fue solo una muy intensa etapa que no olvidaría? Muchas preguntas y ninguna respuesta. Y si Joaquín era mi futuro ¿porque me hace esto y no está conmigo? Y solo me venían preguntas así.

Pasó una buena temporada hasta que volví a ir al sitio donde nos reuníamos unas amigas para despejarnos de las clases. Se llama "La salsera del Tío Yon". Es un sitio de Salsa-Bachata-Merengue donde los chicos te sacan a bailar y donde hay unos bailarines que te quitan el hipo. Son realmente sexys y bailan estupendamente. Nos lo enseño Lucy, una amiga de mi clase que la verdad que era una tía bastante enrollada. Cuando vi a Naldo la primera vez, hace ya 3 meses, me quedé embobada. Es perfecto de cuerpo, guapo, alegre y se mueve como nadie en la pista. Es inevitable no mirarle cuando está bailando, y si tenías la gran suerte de que te sacara a bailar, te temblaban hasta las piernas. Yo tuve esa gran suerte y la gran desgracia. Suerte porque me sacó a bailar, la desgracia era que le pise...¡QUE VERGÜENZA QUE PASÉ! Me sonrojé solo con recordarlo. Lo malo que a una hora determinada de la noche, siempre me acordaba de Joaquín. Era como un puñetero reloj. A las 04:30h me venía como recuerdos o lagunas de él...por eso aprendí la lección y decidí a irme antes de esa hora, para no rayarme.
En este sitio, conocimos a un chico llamado Rogan. Bailaba genial y era una persona muy sociable y amigable. Le cogías pronto mucho cariño. Ya habíamos bailado antes con él. Ese día se llevó a dos amigos; Cole y Branko. Simpáticos la verdad, pero no era la típica música que llevarían puesto o en el coche o en el móvil.

-¡Hola chicas!
-¡Hola Rogan! -Dijímos Phoebe, Lucy y yo.
-Mirad, hoy he traído a dos amigos, Cole y Branko. Es la primera vez que vienen.
-Que va...no se les nota nada que es la primera vez que vienen -Dijo Lucy mur sarcástica.

Nos reímos todos.
La verdad que ya era hora de que vinieran más chicos nuevos a este sitio, porque siempre estaban los mismo.
Nos sacaron a bailar bastante veces esa noche. Cometí, otra vez, el error de quedarme más tarde de las 04:30 (para mi, hora maldita, porque era cuando me venían recuerdos de Joaquín). Nos quedamos hasta que cerraron, hasta las 06:00h. Me cogió de la mano Rogan.

-¡Has triunfado esta noche!
-...¿Qué? -Estaba demasiado cansada y algo pensativa para tener que aguantar tonterías a esas horas.
-Mi amigo Cole, que le has gustado.
-¿Cole? -Busqué entre mis recuerdos de esa noche para ponerle cara -¡Ah Cole! El chico que iba con una camiseta negra muy heavy, ¿no?
-Ese mismo. Bueno...¿y que te parece él a ti?
-Pues... -Volvía  buscar entre mis recuerdos si era un chico feo o guapo...o un chico del montón -Bien. Tampoco me hagas esas preguntas a estas horas porque no tengo el cerebro al 100%.
-Bueno, yo hablaré con él para que quedéis y tal.
-Vale -Se lo dije más bien para que se callase. Estaba muy cansada y no quería hablar mucho.

De camino a casa en el bus, iba pensando en mis cosas.
¿Me estaría traicionando a mi misma o era a causa de que estaba demasiado cansada? No se que iba a hacer con el chico ese...si quedaría con él o no...pero lo único que se, es que quería que estuviera Joaquín conmigo.

Capítulo XVIII. Y como un libro...todo tiene su fin, pero no el deseado por mi.

Un día más, había quedado con Albert. Parecía que la vida me había brindado otra oportunidad con el amor y no lo quería rechazar bajo ninguna circunstancia.


-¿Quedamos donde siempre?
-Estupendo. Allí a las 18h.
-Intentaré estar puntual.
-Más te vale -Y me salió una risa tímida. -Ciao.
-Hasta luego.


Me hacía gracia verle discutir con él mismo porque odiaba llegar tarde y más si dejaba más tiempo del necesario sola a una chica.


-Que aunque me veas algo indefensa, me se defender, ¿eh? Que una patada en los huevos a tiempo lo se hacer, y muy bien.
-Ya...pero prefiero llegar antes de que te hagas tu daño -Me lo decía con voz burlona. Sabía perfectamente que tenia muy mal carácter, pero alomejor a la hora de una pelea, no sabría reaccionar, y lo temía.


Tenía eses miedo él porque, antes de ser "algo" refiriéndome a relación, era ante todo su mejor amiga. No se...sentía la obligación de defenderme porque me veía débil.
De repente, vi como alguien le sonreía desde el otro lado de la carretera. No se por que, pero me dio la sensación de que era un familiar suyo. En efecto, era su hermano Germán. Cruzó la carretera y vino derechito a nosotros.


-Que hay Al -Así es como le llamaba Germán a Albert.
-Hola Germán. Te presento a Kia -Me señaló y me sonrieron los dos.
-Hola. Encantada.
-Un gusto Kia.


Esa imagen no me la borraría nunca. Me encantaba como daba su "visto bueno" alguien de su familia ¿y quién mejor que su hermano?


-Bueno, nos vamos.
-¿Te esperamos para cenar o cenas fuera?
-¿Cenamos fuera? -Me miró con cara de complicidad.
-Vale, pero... -Antes de poderle decir que no tenía dinero, se me adelantó antes.
-Si, cenamos fuera.
-Vale. Pasároslo bien.
-¡Gracias! -Dijimos los dos y nos fuimos directos al bus.


Tenía una gran manía y era que junto cuando iba a decir las palabras "no tengo dinero" o "no me gusta que me inviten" me cortaba y me convencía, pero nunca íbamos a sitios caros, si no a económicos, además él tenía una gran ventaja sobre mi; no le podía salir cara porque apenas cenaba.
Estuvimos toda la noche de risas y dando largos paseos por el centro. La verdad que entre nosotros no había cambiado nada, solo el hecho de "estar" como estábamos. Nunca me podría haber esperado esto, pero llegó y la verdad que estaba consiguiendo que olvidara a Joaquín. Mi teoría era esta: "Algún" chico tendría que "ayudarme" a sacar el clavo (Joaquín) que tenía clavado en un trozo de madera (corazón) y sustituirlo por un nuevo clavo, no oxidado y mejor (Albert). Poco a poco lo conseguía.


-Te veo estupenda Kia...estas diferente. Algo mejor ¿no?
-La verdad es que si. Mi abuelo se está recuperando poco a poco, pero ahí está, y Joaquín se va alejando poco a poco. Gracias.
-¿Por qué?
-Porque has estado todo este tiempo al lado mio, y aun estando como estamos, no has cambiado nada conmigo y somo como siempre, tan payasos y naturales y es lo que más me gusta de ti. Tratas a las chicas como se las debe tratar y si tienes que decir algo, lo dices, y si te importa de la manera que se lo puede tomar la otra persona y lo intentas suavizar. Eres genial.
-Hombre, muchas gracias. Me vas a ruborizar al final.


Acabamos riéndonos. Nos metimos a cenar a un restaurante de comida rápida bastante conocido por esa zona. Estuvimos bastante tiempo. Necesitaba estar a solas con una persona que, ademas de que me gustara lo bastante para estar así con él, pudiera hablar sin tabús. Era como una especie de "yo" pero en chico y eso era perfecto.
Nos dispusimos para ir al metro, ya que al día siguiente trabajábamos y teníamos clase. Era el mejor Domingo que había pasado en tiempo, desde que estuve con Joaquín.
Al día siguiente estuve con las chicas, que hacía bastante que no hacíamos una quedada "solo chicas" para contarnos nuestras cosas.


-Se te ve radiante Kia. Esta es la Kia que quería ver -Me dijo Nikki muy contenta y sorprendida. Hace un mes aproximadamente, era una Kia totalmente diferente: Triste, deprimida, sin ganas de nada y negativa 100%, y ahora era lo contrario: Feliz, llena de luz y muy positiva.
-Gracias Nikki. Lo necesitaba. Es que, ¿Os podéis creer que con solo ver una llamada perdida en mi móvil, me hace totalmente feliz? Me saca una sonrisa de oreja a oreja.
-Albert es todo amor. No hay muchos chicos como él y te lo digo por experiencia propia.
-Muy aguda Phoebe, como has estado con él... -Dijo Loise muy sarcástica.
-Pues por eso lo se de mejor mano.


Y nos reímos las cuatro. Como echaba de menos eso, el estar con ellas y podernos reír las cuatro, no solo tres y la otra con una medio risa. Esa era yo, pero ahora era la nueva Kia.
Pasaron 2 semanas desde que comencé con Albert. Ese día quedamos para ver los carnavales y estábamos geniales. Luego, más tarde, quedé con Phoebe.


-¿Qué tal enamorada?
-¡Genial! Espero que esto no se acabe. Es perfecto para mi y...no se...pero creo que le quiero.


Me miró Phoebe con cara de asombrada, pero al mismo tiempo de feliz.


-Te lo mereces por todo lo que has sufrido durante estos meses. Una persona como tu no se merecía estar tan sumamente jodida y esta es tu recompensa.
-Si...la verdad es que si. No se si decírselo o esperar que pase más tiempo, a ver si él hace como una especie de señal para que me de cuenta de que es recíproco.
-Espérate.
-Si, mejor.


Apareció en ese momento Joaquín. Era con la persona que menos quería ver en esos momentos. Todavía me estaba acordado de su palabra favorita, "Puta", y eso hacía que se me hiciera un hueco en el pecho que tardaría mucho tiempo en reconstruirse.
Se acercó donde estábamos nosotras, le dio dos besos a Phoebe y a mi me entendió los brazos en cruz. Con la mano derecha me indicaba que me fuera hacia el para que yo le pudiera devolver el abrazo.


-Lo siente de veras. Me pase muchísimo diciéndote...eso -Hasta a él le molestaba decir esa palabra que a mi me había creado un hueco en el pecho. Todo esto me lo dijo al oído sin que nadie lo escuchara y eso me produjo un escalofrío en la espina dorsal. Escucharle tan cerca de mi, hacía que nacieran algo de mariposas en mi estómago, pero al pensar en Albert, desaparecían por completo. Era el antídoto que tenía para desengancharme de él. Joaquín era como una droga para mi y Albert lo que hacía era inyectarme Metadona para calmarme y estar mucho mejor sin él.
-Gracias por disculparte conmigo. Lo necesitaba. Pero esto no cambia nada.
-Lo se. La cagué diciéndote eso y me arrepiento muchísimo. ¿Podrás perdonarme algún día?
-Puede. Ahora te perdono, pero no olvido.
-Entiendo -Se separó de mi poco a poco hasta donde estaba Phoebe con cara algo mustia.


Me despedí de ambos dos y me fui. De camino al bus, llamé a Loise para contárselo. Le dije exactamente lo mismo que a Phoebe y, debe ser que se pusieron de acuerdo porque me contestó lo mismo.
Al día siguiente me levanté con un mal presentimiento que no me dejaba ni comer y tener un día bastante normal.
Por la noche, me puse a hablar con él por Internet.


-¡Hola guapo! ¿Qué tan hoy todo?
-Bien Kia. Oyes...¿me puedes llamar?
-Si...¿Por? ¿Qué te pasa? -Le noté bastante raro y distante conmigo
-Esto...tenemos que hablar.


¡¡NO!! Otra vez no...esas 3 palabras ya las había escuchado y se como terminan, en algo fatal. ¿Ya se había acabado tan rápido? ¿Que había hecho yo mal? Otra vez no...


-Espera que ahora te llamo -Se me notó bastante seria.


Busqué el móvil con un pulso...vamos, para robar panderetas. Marqué su número muy nerviosa. Dio la señal.


-Hola Kia -Ahora le notaba seguro de lo que me iba a decir. Una de las muchas cosas buenas de Albert, que cuando lo había recapacitado muchas veces y haberlo dicho en alto para ver que no sonaba mal y borde, se decidía a hablar.
-Hola Albert -Yo estaba más nerviosa que otras veces.
-Oyes, tengo que hablar contigo de una cosa.
-Vale, dime -Me temblaba la voz. Estaba a punto de llorar porque ya sabía que había llegado el final y como un libro...todo tiene su fin, pero no el deseado por mi.
-Eres una chica de las que ya no quedan casi, y odio con todas mis fuerzas no sentir ni la mitad de lo que sientes tú por mi.
-Si -Empece a emocionarme. Se acabó.
-Y es que no quiero alargar más una cosa que no se si va directo a una relación duradera, bajo mi punto de vista. Te quiero un montón, pero como mi mejor amiga.


No pude más. Le colgué. Era lógico que le colgara. Estaba rompiendo conmigo...¡¡POR TELÉFONO!!
Llamé a Phoebe para contárselo todo. No me lo cogió. No sabía donde meterme...estaba otra vez en otro túnel sin ver luz al final de él. El clavo de Albert se había clavado con tanta fuerza, que me dolía solamente imaginarme que ya no le volvería a besar. Me dio una punzada al corazón.
Conseguí hablar con Loise.


-¡Me ha dejado!
-Lo se...
-¿Lo sabes? ¿Cómo?
-Antes de hablar contigo, habló conmigo para ver como te lo podía decir sin romperte el corazón...Lo siento Kia.
-¿Está conectado?
-Si
-Pídele perdón por haberle colgado, pero me tiene que entender ahora él a mi. Estoy fatal.
-Espera... -Mientras se lo decía, no paraba de llorar y me venía flashes a la memoria de él y yo de risas y tan bien juntos... -Lo entiende perfectamente y me ha dicho que no ha hecho falta ni que le pidieras perdón. Podrá ser todo lo que tú quieras, pero es muy comprensivo.
-¿Qué me vas a contar a mi que no sepa? Lo se casi todo de él...y le he perdido...
-Bueno, tranquilízate ¿estamos? que mañana tienes un examen muy importante y por esto no lo puedes tirar todo a la borda.
-Si, tienes razón. Voy a intentar dormir algo. Mañana te cuento. Por cierto, ¿has hablado con Phoebe o con Nikki?
-Nikki estaba fuera y Phoebe estaba durmiendo.
-Vale. Déjame que se lo cuente yo a ellas ¿vale?
-Ok. Descansa por favor. Ciao. Te quiero
-Vale. Ciao. Lo mismo


Necesitaba desahogarme más y tenía que contactar con alguien muy cercano a mi. Joaquín.


-Hola Joaquín.
-Ey Kia ¿Te ocurre algo? -Otra cosa no, pero cuando estaba preocupado, se le notaba muchísimo.
-Me...me...a dejado...Albert...ert...
-¿CÓMO?


Me tiré un buen rato hablando con él hasta que me pude tranquilizar. No se...pero me venia genial hablar con Joaquín. Nos entendíamos a la perfección, y eso es lo que también echaba de menos.


-Tranquila Kia. Me da muchísima rabia no poder estar ahí contigo. Sabes que me vas a tener siempre. Te quiero.


¿Por qué narices tuvo que decir eso? Ahora no...por favor...que estaba demasiado débil como para subirle el tono de voz.
Así estuvimos horas y horas hasta que me tranquilicé y pude dormir algo. Sabía que estaba siempre ahí, y que me quería. Me sentía bien, y esa noche, soñé con Joaquín como antes.





domingo, 28 de agosto de 2011

Capítulo XVII. Confundida

Había pasada una muy mala temporada. En mi familia estaban pasando cosas bastante malas: a mi abuelo le dio un infarto y estaba muy enfermo. A todo esto, yo seguía sin superar mi etapa con Joaquín y continuamente tropezaba con la misma piedra una y otra vez (tonta de mi). No de daba cuenta que para él ya no significaba nada y seguía teniendo la venda puesta que no me dejaba ver la realidad, pero ahora lo importante era mi abuelo.
Estaban las chicas apoyándome en todo momento, pero también estaba mi mejor amigo, Albert. Él sabía toda mi historia con Joaquín y también lo de mi abuelo, y era un gran apoyo que tenía por parte de un chico. Estuvimos todas las noches hablado hasta altas horas de la noche y, empecé a sentir algo más que amistad por él. No sabía si era recíproco o no, pero necesitaba saberlo.


-Phoebe, una cosa, tu ya no sientes nada por Albert ¿no?
-Pues la verdad que no, ¿Por?
-No por nada, es... -¿Tan transparente era? No se ni para que se me pasaba esa pregunta por la mente. Si, lo era.
-¿Te gusta?
-Creo que si. Es que no lo se...alomejor es que estoy confundiendo sentimientos. Él con todo el tema "Joaquín" y "Abuelo" me está ayudando muchísimo, y nos tiramos hasta altas horas de la noche hablando, y dicen que el roce hace el cariño ¿no?
-Hombre, la verdad es que si, y además tu ya conoces a Albert como es. Esa es la gran ventaja, y si hace falta saber algo de él, solo me lo tienes que preguntar. Esa es una muy buena ventaja de que su ex sea tu mejor amiga -Y me sonrió.
-Por ahora me encantaría saber si, en un futuro espero que no muy lejano, pudiera ser recíproco el sentimiento.
-Eso lo sabrás si se lo preguntas tú.
-Vale, no me has ayudado en nada maja. -Y me empecé a reír. Sabía que tenía razón, pero me daba cosa preguntárselo.


En ese momento, apareció Joaquín, tan sonriente como siempre.


-Hola chicas.
-Hola -Se notó bastante que en el momento que llegó, cortamos nuestra conversación para que no se enterara de nada, por ahora.
-Creo que acabo de cortar una conversación, ¿no?
-¡Si! -Dijo Phoebe
-¡No! -Dije
-Vale, mejor no pregunto.


Miré a Phoebe con cara de "¿En qué parte de la conversación te has dado cuenta que no hay que decir NADA? Eso va por el SI"
Al día siguiente me tiré también toda la noche hablando con Albert y genial, tirándole pullitas para ver si se enteraba. La verdad que ambos nos tirábamos pullitas y eso estaba genial, porque veía que era recíproco y eso era una muy buena señal.
Dos días después quedé con Loise y con una amiga de clase, Yanis. Nos fuimos al centro, pero antes quedé con ellas en la parada del bus de Yanis. En ese momento, sonó mi móvil. Era Albert.


-Hola guapa ¿Qué haces?
-Eyy hola Albert. Pues aquí con unas amigas que nos vamos al centro de compras, ¿por?
-Pues porque he salido antes de las clases y era por si podría ir con vosotras, si no molesto.
-¿Qué vas a molestar tonto? ¡Vente! -Por dentro estaba nerviosa por verle, por si solamente lo que sentía por él era las conversaciones que teníamos, o porque empezaba a sentir algo de verdad.
-Vale, pues cuando este allí, te doy un toque ¿vale? quedamos en la salida.
-Ok. Hasta ahora. Ciao.
-Hasta ahora.
-¡¡SIII!! -Las asusté.
-¿Qué pasa? -Me preguntó Yanis y Loise se quedó con cara de "¡¡Cuéntalo ya!!"
-¡¡Que viene Albert con nosotras de compras!!
-Anta mírala, si parecía tonta cuando la compramos. Ante todo que no se note que estás impaciente por verle ¿eh? No me seas tonta... -Se rió Loise.
-Vale.


Llegamos al centro y Albert ya me había dado el toque. Ahí estaba, con su bolsa de deporte y con una camiseta que no era muy agraciada para él, pero no me importaba. Las cosas cambiaban en ese mismo instante, me gustaba. Eso era tan verdad como que todavía seguía queriendo al tonto de Joaquín.


-¡Eyy pequeñaja! -Si...otro que me llamaba pequeñaja...¡que manía!
-¡Hola! Ya era hora de vernos, ¿eh?
-Pues la verdad que si -Y me echo una sonrisa fulminante.
-Bueno ya a Loise la conoces -Conocía Loise a Albert cuando estuvieron juntos la primera vez con Phoebe, porque la segunda vez que estuvieron ellos, solo fue un rollo -Y esta es Yanis, una amiga de clase.
-Encantada.
-Igualmente.
-Que mono es. Lo quiero hasta para mi ¡jajaja! -La maté con la mirada cuando lo dijo, pero se que ella me lo decía de broma.


Nos dirigimos para una de las tiendas más famosas, G&F. Las chicas nos quería dejar a solas, pero no sabían como.


-Bueno...Loise y yo nos vamos a la parte de ropa interior. Vosotros iros... -Me lo dejó bastante claro, quería que me fuera con él a solas SI o SI.
-A la ropa de chicos. Así te ayudo a elegir ropa para mañana -Es que al día siguiente, nos íbamos a ir de fiesta con unos antiguos amigos del instituto de Yanis nosotros cuatro, y era la excusa perfecta.
-Pues la verdad que si.


Era una jodienda porque las escaleras mecánicas eran muy estrechas, pero por otro lado mejor, porque el se ponía en el escalón de abajo y yo el de arriba. Esa es la ventaja que tenía una "pequeñaja".
Había como 5 plantas y a eso le sumas las conversaciones hasta las tantas y las escaleras mecánicas estrechas...¡estaba todo dicho y hecho! Me besó. ¡Yo no cabía dentro de mi! ¿Podría olvidar a Joaquín de una vez por todas? Esperemos que una gran parte si, porque fuera como fuera, Joaquín siempre sería mi Joaquín, y le querría para siempre.


-Bueno...ya hemos llegado.
-¿A si? -Había perdido totalmente la noción del tiempo y era totalmente respetable. Era el primer chico que me había besado después de tropezar con una piedra que siempre encontraba a lo largo de todo este tiempo.


Estuvimos un buen rato en la zona de los chicos. A mi me encantaba ir de compras para mirarme ropa, pero también me encantaba la ropa de los chicos. Solía tener muy buen gusto con la ropa de ellos.


-A ver...¡ponte esto! -Le cogí una gorra roja con una camiseta de la "Rana Gustavo" con la bandera británica de fondo. Los dos éramos muy payasos y teníamos muchas cosas en común. Nos encantaba estar siempre de risas y decir tonterías. Éramos perfectos el uno con el otro.


Ya era tarde. Se vistió y nos bajamos.


-Habéis tardado bastante, ¿no? -Me miró de arriba a abajo Loise y Yanis y las dos se pararon en un zona muy significativa, los labios.


Albert ya se había coscado de que se habían enterado claramente. Teníamos los labios sonrosados.
Nos paramos en otras tiendas. Entramos en una perfumería, mi tercer sitio favorito para irme de compras, después de la ropa y la bisutería.
Esa tienda era muy famosa. 


-Kia, vamos a mirar las colonias de chico, que necesito una y una opinión tuya me ayudará a decantarme por una.
-¡Perfecto!


Estuvimos como media hora oliendo colonias. Tenía ya un mareo encima...pero con tal de estar con él, no me importaba estar horas y horas oliendo colonias.
Cogió un frasco muy llamativo, la olimos y nos miramos.


-¡Perfecta! -Dijimos al unísono.
-¡Huele genial! ¿Qué te parece?
-Que si te la echas mañana ¡cómpratela ahora!


Se la compro y salimos de la tienda bastantes satisfechos por la compra que había hecho.


-Bueno chicas, me voy a tener que ir que estoy reventado. Mañana a las 22h, ¿no?
-Si. Mañana te la echas, ¿eh?
-A sus órdenes.
-Bueno, lo dicho, mañana nos vemos. Poneros guapas. Hasta luego.


Se despidió de las demás y me besó. Se alejó y yo no podía parara de mirarle. 


-Entonces...¿le has besado? -A Yanis la encantaba saber todos los detalles.
-No, me ha besado él -No podía parar de sonreír. Literalmente, brillaba, o eso me decían estas a mi.


Nos dirigimos para casa.
Al día siguiente quedé con Phoebe antes de irme de fiesta y para contarle todo con pelos y señales.


-Bueno, ya tienes tu respuesta ¿o no?
-Si, la verdad que una respuesta muy directa y sincera al 100%.
-¿Y esta noche salís de fiesta?
-Si. Vamos Albert, Loise, Yanis y unos compañeros del instituto de Yanis. A ti ya sabes que no te dije nada porque la música que ponen no te gusta para nada.
-Y has hecho bien en no decírmelo, además de que mañana madrugo y paso de ir con cara de muerta a los recados.
-Bueno, me tengo que ir. Mañana te lo cuento todo ¿eh?
-Y no censures ningún comentario, por muy subidito de tono que sea, que no me voy a asustar a estas alturas y...que es Albert, que se que no va a hacer nada malo.
-Ok. Todos los detalles mañana. Ciao.
-Ciao.


Me dirigí hacia mi casa. Estaba totalmente nerviosa, pero con muchas ganas de verle. 


-¿Has quedado con Albert? -Me dijo mi madre. Tanto mis padres como mi hermana lo sabían.
-Si. También con Loise y Yanis.
-Nerviosa, ¿no es así?
-¡Bastante!
-Bueno, ante todo pásatelo genial y tener cuidado los cuatro, ¿vale?
-Vale mama. Hasta luego


Antes de salir por la puerta, se puso por delante mi hermana.


-Que no se te olvide contármelo TODO mañana.
-Te lo prometo Michelle.
-Así me gusta. Hasta luego.
-Ciao.


Fue una noche espectacular. No paramos de bailar en toda la noche y encima estaba con el chico que quería...¡No podía pedir nada más!
Dos días más tarde, quedé con Phoebe.


-No se como, pero Joaquín se ha enterado que "estas" con Albert y...casi le cruzo la cara.
-Pero, ¿que ha dicho?
-Se que te va a joder, y más viniendo de él...pero
-¿¿Pero qué??
-Que...esto...te ha llamado...ejem...puta.
-....¿¿¿QUÉ??? -No sabía como reaccionar. ¿Comó me podía llamar Joaquín eso? ¿Qué le había hecho yo para que me dijera esa burrada?
-¿Y por qué carajos ha dicho esa barbaridad? 
-Palabras textuales: "¿Qué esta con Albert? Es una puta. "Está" con el ex de su mejor amiga. No hay más chicos en el mundo ¿no?"
-¿Y a él que más le da con quién estoy o dejo de estar? 
-Ni idea. ¿Envidia?
-Ni lo se, ni me interesa.


Era totalmente mentira. Quería saberlo por encima de todo. ¿Por qué la persona más importante en mi vida me llamaba eso? No se...creo yo que tendría que alegrarse que su ex es feliz. Si quiere lo mejor para mi, eso es lo que importa. Además, conoce a Albert y sabe como es. No me haría daño por nada del mundo.
Y como no estaba dispuesta a dejarlo alargar más, le llamé para que viniera para casa de Phoebe.
Tardó como unos 10 minutos aproximadamente.


-¿A qué viene llamarme eso, gilipollas?
-Espera...¿Qué?
-Que me has llamado PUTA.
-¡Claro que si! No hay más tíos en este mundo que vas y "estas" con el ex de tu mejor amiga.
-Ella ya no siente nada por él. Además, antes de nada, hablé con ella para que me diera su consentimiento y  me dejó puerta libre para ir a por él. Tu no tienes vela en este entierro Joaquín.
-Vale lo que tú digas Kia.
-Vale ya ¿eh? -Se puso en medio Phoebe entre Joaquín y yo.


Me senté en la cama. Cuando salió un momento Phoebe de la habitación, le hice una pregunta muy sencilla y sincera.


-Una cosa, y tienes que ser muy sincero. A ti que más te jode ¿qué esté saliendo con el ex de mi mejor amiga o que esté saliendo con un chico que no seas tú?
-Ummm....60-40
-¿Cuál es el 60 y cuál el 40?
-40 que sea el ex de tu mejor amiga y 60...
-60 ¿qué?
-Que salgas con otro chico que no sea yo.


Se me desencajó la mandíbula. Eso es como el refrán: "No sabes lo que tienes, hasta que lo pierdes".
Es como el perro del hortelano, que ni como ni deja comer. Es un tira y afloja lo de este chico. Manda narices. No supe como reaccionar. 

sábado, 20 de agosto de 2011

Capitulo XVI. Volví a caer

Volví a caer con Joaquín.
Lo se, es un error enorme, pero no se puede evitar. El día de antes, estábamos dando una vuelva las chicas y yo por el barrio de Phoebe y de él, y sin verlo venir, ahí estaba, apoyado en el cerco de la ventana, chistando.

-Hola chicas.
-Hola -Las chicas no le podían ni ver. Me habían visto tan hecha mierdas que no se lo pensarían ni 2 veces a la hora de cruzarle la cara.
-Hola Joaquín -Fui la única que le llamo por su nombre.

No se por que, pero Joaquín hizo una especie de señal para que nos dejaran a solas.

-¿Estas segura? -me dijo Loise.
-si, iros chicas. No pasa nada.

Y se fueron. Nos dejaron ahí solos. Hacia que no nos quedábamos solos desde hace mes y medio.

-¿Que tal te va todo? -Me dijo muy interesado.
-Pues la verdad que bien -Ese bien no era muy fiable. Tenia mis días buenos y malos (mas malos que buenos, a causa de la ruptura y de que le echaba muchísimo de menos) -Un poco estresada con los exámenes, pero así tengo un poco entretenida a mi cabeza y no me rayo, ¿sabes?
-¿Rayarte? ¿Por que?

¿Y me lo preguntaba? Manda narices. Lo que me sacaba de mis casillas es que, aunque fuera obvio lo que pasaba, le encantaba que se lo dijera.

-Hombre...pues...porque te hecho de menos -¡¡ERROR!! ¿Que narices hacia diciéndole eso a el? Pero bueno, ya lo había dicho, y no había marcha atrás.
-Yo también te extraño -¿¿QUE??
-¿Que me hechas de menos?
-Si...¿No puedo?
-Claro, pero no entiendo el porque me hechas de menos. Ahora estas más feliz con tu chica -Como me jodía decir "tu chica"
-Ya...pero te hecho mucho en falta.

En ese momento me entraron ganas de decir "¡¡Pues dejala y vuelve conmigo!!" Pero prefería callarme.
Hubo un silencio bastante incomodo.

-Te sigo queriendo -Me quedé con los ojos abiertos de par en par.
-Y eso me ayuda en mi día a día para... -Cuando termine, puse las manos como esperando algo de limosna.
-Para que lo sepas.
-Vale. Eso no me aclara nada.

Me quede callada y muy seria, porque lo que estaba haciendo era hacerme mas daño del que ya tenia de por si.
Vinieron las chicas con el perro de Phoebe. Vieron mi cara y no aguantaron a decirle...
-¿Que la has dicho que esta tan seria? -Le dijo Nikki con el ceño fruncido
-Nada. Lo único que la verdad...sinceramente te deja así.
-¿Así de molesta? -Contesto Loise.
-Dejarlo chicas. Vayámonos. Ciao Joaquin.

Nos alejamos de aquel fatídico sitio.

-¿Qué narices te ha dicho ese? -Dijo muy mosqueada Phoebe.
-Que me hecha en falta y que me sigue queriendo.
-¿Y como habéis llegado a esa conversación? -Phoebe se olía algo que hubiera iniciado esa conversación
-Que le dije que le echaba de menos...¡¡PERO FUE UN ERROR!! Lo se...
-Mira Kia, estamos flipando. Ya sabemos nosotras perfectamente que le hechas mucho de menos...¿Pero decírselo justo a el? Es un error enorme
-Que lo se...no me lo repitáis que lo se...

Dejamos el tema por zanjado y seguimos dando una vuelta con el perro. Quería olvidar lo que había pasado.
Al día siguiente, fui a casa de Phoebe.

-¿Estas algo mejor?
-Si. Lo pasado, pasado esta.
-Así me gusta.

Nos pusimos en el comedor a hablar de nuestras cosas y al cabo de un rato, pusimos una película de risa para olvidarnos de la pena y ha afrontar la vida desde otra perspectiva diferente.

-Ahora vengo, que voy a hacer unas palomitas y busco en el trastero bebida.
-Ok.

En el momento que se fue, llamaron a la puerta.

-Abre anda.
-Obvio

Y, como no, era el. ¿Que pasa que cuando estoy en el barrio, me huele o que?

-Hola Kia.
-Hola.
-¿Estás sola?
-Pues no. Estoy en casa de Phoebe, por si no te habías dado cuenta.
-Es que necesito hablar contigo.
-Habla. Phoebe esta en el trastero buscando algo para beber. ¿Que me quieres decir?
-He dejado a mi novia.
-¿QUÉ? -En ese momento tuve un "flash". El mismo día que me dejo, me dijo que quien sabía en un futuro y sobre todo en las vacaciones, refiriéndose a Diciembre. Y que casualidad que estábamos en Diciembre. No sabía como reaccionar -¿Y por qué la as dejado?
-Porque te sigo queriendo, y la estaría mintiendo a ella y a mi mismo, que es lo peor.

Cuando me dispuse a decirle unas cuantas cosas que pensaba, me cogió entre sus manos mi cara, y me besó como yo recordaba. Era pasión y lo demás tontería. Quería matarle, pero mi corazón me decía “Disfruta del momento. Te lo mereces”
Cuando terminó de besarme, apareció Phoebe. Ya se lo olía.

-Anda, que raro, Joaquín aquí y pasan las cosas más extrañas cuando yo no estoy delante. ¿Por qué será?

No supe que contestarla. Tenía toda la razón del mundo a mosquearse porque, es verdad, siempre me besaba cuando Phoebe no estaba. Estuve todo lo que restaba de tarde, sin hablarle. Seguía sin creérmelo.
Se nos hizo tarde, y me fui. En ese momento, alguien me agarró de la mano.

-Espera Kia por favor.
-¡Qué!
-¿Tanto te ha molestado que te besara? Si no te hubiera gustado, te podrías haber apartado y ya esta.
-No es eso. Dejas a tu novia porque aun me sigues queriendo. ¿Cuánto te va a durar esto? ¿Todo el mes de Diciembre, que es lo que estas de vacaciones y luego me vas a dejar echa una mierda? No me parece justo, ¿eh?
-No lo se Kia, no puede confirmártelo.
-Te dije que nos fuéramos a vivir juntos y así no tendríamos que cortar. Te haces daño a ti y sobre todo a mi, que soy mas vulnerable.  
-No tengo las cosas claras todavía. Lo único que tengo claro es que te quiero.
-Ya, pero es que eso no me sirve para nada a mi. Sigo estando mal, aunque me hayas besado y me hayas dicho que me sigues queriendo. Si no estas a mi lado como perfectamente sabes, no estoy conforme.

Y no me pudo contestar, porque me fui y le dejé con la palabra en la boca.
De camino a casa le estuve dando vueltas a las cosas. Seguía estando incompleta.